Sábado 6 febrero 2010 6 06 /02 /2010 22:25
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La sociedad en la que vivimos muchos de nosotros está determinada en gran medida por normas jurídicas y legales; no son imposiciones sino formatos que regulan la conducta de los ciudadanos y sus discrepancias. Aquí, el derecho ocupa un papel privilegiado ya que es la base con la cual todo sujeto así como es condicionado por las normas jurídicas, es igual crítico de ellas, esta cuestión se remonta en un primer momento con Rousseau cuando habla de la exigencia del derecho natural, como preservación de la libertad sin afectación de los formatos jurídicos que la época moderna vio nacer. La intención de nuestro filósofo era que el hombre no fuera insertado en una sociedad donde su libertad fuera limitada o incluso desaparecer del mapa como hoy parece ocurrir, la idea era tratar de vivir y vivir lo mejor posible.

       Los derechos humanos es el legado de ese derecho natural que lamentablemente no ha tenido la fuerza y los resultados esperados. Las instituciones como la Comisión Nacional de Derechos Humanos por ejemplo, se han hecho de la vista gorda, del desorden en la impartición de justicia, de la violencia, de los conflictos. No ha puesto el diente donde debería ponerlo, no ha hecho caso a las exigencias del pueblo, creo que éste ha sido a mi juicio el riesgo de la Democracia representativa que vive México; donde la exigencia de tús derechos es un proceso largo y totalmente deficiente, hacer papeleos y trámites que una vez hechos no garantizan su eficiencia sino su imposibilidad.

    Es una Comisión que a unos meses de cumplir 200 años de la independencia de México las cosas siguen en el mismo hoyo. Es un hecho que la injustica o justicia esté controlada por un poder. Éste no se desarrolla simple y llanamente sino que tiene su complejidad dentro de los instrumentos jurídicos y legales. Joseph Ratzinger (El papa Benedicto XVI) en un diálogo fructífero con el único sobreviviente de la Escuela de Frankfurt, Jürguen Habermas; dice “que el derecho no debe ser instrumento de poder de unos pocos, sino expresión del interés común de todos” (Habermas, Ratzinger, 2008, 38). Esto, es el reclamo de un derecho que hoy carece de poder para todos los que vivimos a espesas de la democracia, de los políticos, de los partidos, de los funcionarios públicos.

    El poder se puede expresar de diferentes maneras pero la única evidencia de su fuerza es el deber ser; debes de… es un de limitante que congela tus posibilidades para optar por un derecho que te pertenece por naturaleza. Cabe señalar, que el poder no es exclusivo de la política sino también de los actores sociales. Por ejemplo, Foucault en la Historia de la locura; expresa cómo la figura de la locura tomo el lugar que tenía en la edad media la lepra como una enfermedad condicionante. A pasado del loco como un vago, mendigo, mugroso al loco del jardín de la especies, el de la enfermedad mental. Aquí se manifiesta un poder que ha sido el protagonista de las transformaciones de una imagen a otra de la locura.

                                                                                             

Bibliografía

Habermas, Jürguen, Ratzinger, Joseph (2008), Entre la razón y la religión. Dialéctica de la secularización, México: FCE.

 

 

Por Heriliam
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Sábado 23 enero 2010 6 23 /01 /2010 01:14
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Hace 24 años aproximadamente la ciudad México sufrió un terremoto de 8.1 grados en la escala de Richter, que devasto con casi todos los edificios y departamentos del centro histórico. Hace algunos días o casi ya una semana Haití fue sacudido por un terremoto de 7.3 grados en la escala de Richter; daños graves al país más pobre de América latina, el 75% de su población dependen del sector agrícola, y el 25% de su población o menos es de clase alta, cada 8 de 10 haitianos son pobres, apenas su producto interno bruto (PIB) es 6, 908 millones de dólares y una renta per cápita de 772 dólares, los idiomas que se habla en Haití son el inglés y el francés principalmente.  

La naturaleza no eligió ocasionar desgracia donde ya existe, ni mucho menos provoca desgracias donde no existe; quizás estos sean los primeros estragos del cambio climático, del calentamiento global, de fallas geográficas, de la industrialización, de la globalización, de la Modernidad. La única desgracia son las pérdidas materiales pero sobre todo humanas, aun no se ha contabilizado la cifra exacta sobre los muertos, pero hasta ahora se estima alrededor de 75.000 muertos, 250.000 heridos y más de un millón de personas sin hogar, según la Dirección de Protección Civil (DCP) de Haití.

Ahora bien, muchos países incluidos entre ellos México han brindado su apoyo y solidaridad ante la catástrofe en Haití. Aquí llama la atención la “solidaridad” que fue uno de los valores impuestos en la Modernidad de Occidente, fue el motor de la famosa Revolución Francesa y también una de las columnas vertebrales de las éticas modernas. La ilustración que reclamo Kant igual se puede percibir la “solidaridad” que permitió de la mano de la libertad salir de la incapacidad de pensar por si mismo, esto determino no una época ilustrada sino una ilustración, de tratar de dar los primeros paso, de salir de la andadera, de caminar por su propia cuenta.  

Esto, es precisamente lo que han manifestado todos los países del mundo entero para darle la mano a Haití, para que salga de ese mal pasó. Por eso, la “solidaridad” ha servido hasta ahora no sólo como sinónimo de ayuda o auxilio sino también como una vía que posibilite el desarrollo entre países bajos, sub-desarrollados y desarrollados ante problemas de carácter económico, social, político y cultural. Es verdad que América Latina no ha sucedido un Holocausto para llegar a la Modernidad, pero si un terremoto global que ha dejado huella en millones de haitianos para tratar de buscar entre los escombros una manera de vivir dignamente, la época de ilustración de la que hablaba Kant ya ha empezado en Haití, tratar de salir de la desgracia.  

Por otra parte, el apoyo que han brindado solidariamente el resto de los países del mundo al terremoto en Haití no ha dado los resultados esperados. En primer lugar, porque la distribución de alimentos, agua y medicinas ha sido lenta para los afectados por la desgracia. En segundo lugar, se ha desatado una polémica por la discriminación entre ricos y pobres para la distribución de víveres, esto ha generado caos, violencia y atracos entre los mismo haitianos.

Para disciplinar a los haitianos luego del caos Estados Unidos tomo el mando en la isla al enviar a decenas de militares para poner “orden”. ¿Son necesarias las fuerzas militares estadounidenses en Haití para controlar el caos? No, son innecesarias las tropas estadounidenses en Haití porque no se trata de una violencia masiva, o un conflicto de tipo bélico sino de una tragedia que se ha manejado de modo hostil. ¿El caos se controla siempre bajo los efectos de fuerzas militares? El caos no sólo se controla bajos fuerzas militares me parece que es una forma pero no la única, existe otras formas más simples sobre cuando se trata de un terremoto, y no de una guerra.

Finalmente, el peligro de caer en una Modernidad es caer en los mecanismos y técnicas del poder disciplinario, la militarización.

Por Heriliam
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Domingo 10 enero 2010 7 10 /01 /2010 21:44
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Los amigos de Charly Brow simulan los Watchmen  

Lo que he percibido últimamente en la sociedad contemporánea, es idolatrar una especia de “thinking about the future” ó pensamiento del futuro. Que normalmente se revela a través de la “publicidad” que logra atraer la atención de legos, intelectuales, ciudadanos, políticos, cibernautas, religiosos y demás. “El fin del mundo” por ejemplo, es un futuro aparentemente cercano que supone casi siempre lo devastador que podría ocurrir. En el cine encontramos ese punto; hace un par de meses se estreno el filme “2012” de Roland Emmerich, la cual se basa en el candelario maya que anticipa el “fin del mundo” en ese año provocado por los estragos del cambio climático.

A mi parecer, el cine futurista o denominado cine de catástrofe arroja al menos dos posibilidades; la primera consiste en un “hermetismo publicitario” en el espectador, curiosidad insoluble y atractiva para comprar. La segunda, “advierte” lo que ocasionaría si no se aplican medidas preventivas, y convenios internacionales principalmente entre países que contamina más para evitar desprender gases. Desafortunadamente, la primera se logra mantener en boca de todos pero la última tiene pocos efectos en la sociedad por cambiar su mundo, pues siguen consumiendo en exceso sin pensar los daños.

El cine futurista regularmente va acompañado de la ciencia, entendida ésta como aquella que se fundamenta por conocimientos obtenidos de la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados. La ciencia aparece en el cine como la “varita mágica” que lo puede todo hasta cierto punto, digo esto, porque no puede crear a un dios u otro mundo hasta este instante. En el filme “2012” los chinos logran construir afortunadamente una barca gigante con espacio suficiente para albergar a sus animales y por supuesto a humanos. Dicha “varita mágica” nos da una esperanza momentánea de lo que podría pasar en el mundo, gracias a los avances de la ciencia y la tecnología hoy en día.

Walter Benjamín, dice en sus Tesis sobre la historia que “la historia es objeto de una construcción cuyo lugar no es el tiempo homogéneo y vacío, sino el que está lleno del tiempo del ahora. El “tiempo de ahora” es aquel que no esta tan preocupado por el futuro, de hecho no cree en él, no porque sea malo sino porque no existe como tal. Sólo es una expectativa, un sueño más, es algo fácticamente todavía imposible. Hablar del “futuro” en nuestra sociedad es describir una vida mejor pensada como progreso; ¿por qué siempre se afirma un futuro como una mera utopía, pues se habla constantemente de él, pero nunca llega?, expresiones como “viene lo mejor”, “algún día” aluden al futuro, la pregunta es ¿cuándo “viene lo mejor”, mañana, el otro año, diez años?

Benjamín era enemigo de ese progreso que predicaba el historicismo no porque sea el ideal, sino porque es un “progreso arreglado” por quienes dictan el proceder de la  historia, los triunfadores. Es lamentable escuchar en los programas de TV aventurarse hablar del “futuro”; cuando en realidad no tiene claro su presente ni mucho menos hacen algo por él, que finalmente constituye parte de una historia aunque no legitima de todo saber sino de posibles singularidades "del tiempo de ahora".

 



Walter Benjamín, Tesis sobre la historia y otros fragmentos, traducción de Bolívar Echeverría, Editorial Contrahistorias, México, p. 29, 2008.

 

Por Heriliam
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Viernes 1 enero 2010 5 01 /01 /2010 20:52


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Derrida fue un personaje de renombre dentro de la filosofía francesa puesto que trazo la posibilidad de repensar la filosofía de otro modo, alejándose de cualquier presupuesto moderno. Lo que Derrida siempre manifestó en su filosofía fue un compromiso político, y sobre todo su condición como judío, aunque él había nacido en Argelia descendía de una familia con raíces judías. Al igual que Jacques Derrida; Spinoza reclamo su “patria” no porque sus antepasados remotos fueran ya holandeses sino por un derecho político; Arendt, que huyó de los nazis por defender su lengua prohibida expreso su malestar por los abusos de A. Hitler; y Benjamín, con su “mesianismo” mostró las debilidades de una historicidad moderna cuya resultado fue dar cuenta de una historia a “contrapelo”.  

            Todos ellos, junto con Jacques Derrida fueron victimas de una vida excluida que por azares del destino en Europa se convirtió en una especia de desprecio, un desprecio que no ha cesado desde la crucifixión de Jesús, el “hijo de Dios”, pasando por el terror de los nazis sobre los judíos, y prolongándose entre palestinos-israelitas. Derrida, ante esta exclusión mete el diente en la “Otredad” como una plataforma que permite entrever las delimitaciones entre entidades y desigualdades, que consiste en el devenir de una presencia-ausencia, de una identidad-no identidad, la búsqueda de un “yo”.  

            Ese, “yo” derridiano no intenta maximizar una identidad sino una ficción que se plantea en términos de presencia-ausencia, es decir, es judío argelino y no es francés, es y no es argelino; esto, significa que no está afiliado a una identidad o permanece a una casta. Es cierto que no puede identificarse como judío, argelino, francés pero tampoco ha podido escapar completamente de esta condición. Por ello, para Derrida la “Otredad” es su irreducible existencia, existe para él mismo, y para el “otro”, los “otros” aunque no sea de su misma cultura, modo de vida o identidad. “Una descripción más acertada sería que Derrida “es y no es” judío, “es y no es” magrebí o “es y no es” francés. Es esta experiencia de vivir entre varias posibilidades, esta “otredad” que viene de vivir en medio de una multiplicidad de discursos...”

            La “Otredad” derridiana nos conduce a un terreno más dinámico y menos rígido. Esta cuestión se ha discutido fuertemente desde el “intercultualismo” y en la propia “cultura”. A mi parecer, hay una línea que aun no ha sido demarcada por el discurso de la “Otredad”, al menos como pienso que tendría un mayor efecto si se cuestiona desde el punto de vista jurídico; ¿Por qué se trata al delincuente como un “otro” radicalmente diferente a uno, si todo hombre es susceptible de ser delincuente, pues ese “otro” tiene los mismos derechos igual que los demás?, o ¿Por qué en la impartición de justicia el “otro” como vulnerable normalmente se queda fuera de ella?.

            Finalmente, por una parte el pensamiento de Jacques Derrida da cuenta de su condición judía la cual no echa al saco roto, sino al contario, se vislumbra en su propia experiencia personal, en la mundanidad del mundo. Emmanuel Lévinas parece ir de la mano con Derrida en cuanto al camino de la “Otredad”. Sin embargo, Lévinas piensa al “otro” como una presencia de un ser que no entra en la esfera del Mismo, ya que el “otro” responde a aquello que no soy yo, a aquello que es anterior a mí y, gracias a lo cual yo soy quien soy. Entonces Lévinas piensa al “otro” con las figuras del huérfano, el extranjero y la viuda.

Y Derrida por su parte, ve al “Otro” como un devenir; “soy y no soy” mexicano, “soy y no soy” veracruzano.

 

 

 

Les deseo el mejor inicio de año 2010 a mis lectores y amigos: un abrazo.

 

 



Alberto Constante, “Derrida, memoria de la exclusión”, en Esther Cohen (comp), Jacques Derrida Pasiones institucionales II, México, UNAM, 2007, p.162. 

Por Heriliam
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Martes 22 diciembre 2009 2 22 /12 /2009 05:45
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Si bien es cierto buena parte del desarrollo humano y tecnológico se debe al importancia de la ciencia en el mundo, por esto, es preciso señalar el trasfondo de la historiografía de la ciencia y sus implicaciones principalmente en el siglo XXI. Con esto, intentaré hacer una breve explicación de la ciencia en el transcurso de su evolución tal como la pinta Enda Suárez y Jonh Christie.

El origen de la ciencia se ha tornado desde varios contextos, pero uno de ellos ha tenido más relevancia no sólo por ser moderno sino también por contribuir al desarrollo de tecnologías de punta. Esto con el único propósito de ser más optimo en el desarrollo proyectos sociales y quizás educativos. Ahora bien, entre los científicos existe un divorcio entre la historia de la ciencia y la historiografía de la ciencia, las diferencias son bastantes, pero gran parte de este divorcio se debe a la complejidad del objeto de estudio, es decir, el punto de vista el cuál pretende abordarse el objeto. El punto parece tocar intereses lejanos uno con otros; cabe preguntarse: ¿Cómo se escribe entonces hoy en día la historia de la ciencia? O ¿Cuál es el ojo que aproxime históricamente al estudio de la ciencia?

Estas preguntas son centrales para abordar la historiografía de la ciencia. Para no responder forzadamente a esto, es conveniente hacer una distinción entre varias historias de la ciencia; en primer lugar, encontramos un crecimiento exponencial en el siglo XX y la evolución diversificada de la ciencia, aquí destaca George Sarton sobre el efecto de la Macro-historias diferente de Alexander Koyré, y Westall sobre su visión de la ciencia un tanto intelectual. En tercer lugar, podemos hablar de la historia de la ciencia desde autores pero igual sobre puntos de vista teórico o práctico.

De aquí se desprende lo que es la historia intelectual y la historia práctica; la primera su objetivo es la construcción de la teorías explicativas sobre el mundo, las cuales permiten radicalmente resolver los  problemas empíricos como conceptuales que han sido claves para entender la ciencia. La segunda, dista en varios aspectos debido a que se relaciona con el contexto cultural y político, es decir, apegada a los hechos y problemas sociales que afectan al mundo.

Esta última da cuenta de dos corrientes para visualizar el desarrollo de la historia práctica; a) Constructivismo y b) Naturalismo. El inciso a) se refiere a la construcción social del conocimiento pensádolo como un producto humano apoyado mediante recursos culturales o materiales, mientras el inciso b) se pone porque la ciencia como tal debe estudiar sólo los aspectos empíricos, pero también estribarse en aspectos culturales sin apelar a una tipo de normatividad que se comprometa con una verdad.

Esto, es conocido muy bien como Historicismo ya que estudia el conocimiento social el cual sólo se ocupa de la esfera empírica. El Historicismo parece ser un golpe al avance de otras ciencias como por ejemplo la misma filosofía; pues ésta no se desarrolla de acuerdo a métodos empíricos sino de una reflexión que nace de aquello que no es en su totalidad sistemático u ordenado, al contrario, es discontinuo y prolongada porque no logra estacionarse en un punto. Foucault habla del consiente-inconsciente en las ciencias humanas porque eso le ha dado mayor crédito a explorar otros caminos donde la ciencia positiva (la medicina y la psicología) no ha podido llegar, y el psicoanálisis sí. 

Por Heriliam
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  • : La filosofía en la actualidad constituye un quehacer intelectual, también un pensamiento en acción, cuyo objetivo es analizar y discutir los acontecimientos históricos y vigentes del mundo, que Occidente ha puesto en la boca de casi todos. Por eso, la intención de éste espacio es dar a conocer un panorama general de la filosofía y sus compromisos con el presente, atendiendo las reflexiones de filósofos y filosofas para repensar los problemas sociales, económicos y políticos de hoy en día.
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