Filosofar: una tarea imprescindible para nuestro presente

Publicado en por Heriliam

Se trata de penetrar en la filosofía, demorarnos en ella,

De comportarnos a su manera, es decir, se trata de filosofar.

Martin Heidegger.

 

 

A mi parecer pensar en sí mismo el presente es hacer un diagnostico reflexivo sobre lo que ocurre en nuestra vida cotidiana, así como pensar la relación continua con el mundo como una categoría que subsume en conjunto nuestras vivencias personales y familiares en un mismo punto, precisamente porque se desenvuelve en una realidad subjetiva que cada una como persona vive de modo diferente a otra, esa subjetividad, en realidad es un hacer humano que nos posiciona ante el mundo como lo que somos.

 

El pensar no se trata de divagar cualquier tema y llegar a conclusiones absurdas sino ante todo se trata de filosofar, esto implica seriedad y compromiso con las preocupaciones del presente, como la desigualdad social, la crisis económica, la mala educación, los conflictos políticos, la pobreza, los paros nacionales y estatales del transporte, el nihilismo, la democracia, la violencia, inseguridad entre otros más.

 

El filosofar a mi juicio permite la posibilidad de repensar los temas que constituyen una preocupación por la vida concreta, pero ¿acaso filosofar requiere de un saber filosófico en términos de conocer a detalle los conceptos fundamentales del pensamiento europeo? No, más bien consiste en una actitud frente a lo que nos rodea particularmente a lo que nos duele, nos afecta, nos lastima, nos rebata, nos dice algo, nos susurra.  

 

Ahora bien, cabe aclara que no por el hecho de ser una actitud el filosofar se trate de desprestigiar todos los conceptos de la filosofía, de ninguna manera, sino la filosofía es el hilo conductor que permite pensar teóricamente (intelectualmente) las inquietudes que van saliendo al paso de nuestro camino, de ese estar-en-el-mundo como bien dice Heidegger.

 

Así, el filosofar como una actitud tiene un doble propósito. El primero nos posiciona ante una realidad concreta, y el segundo el filosofar diagnostica aquella parte de la realidad concreta como suya. Ya que, el filosofar lleva en su sombra un supuesto metafísico que nos conduce por un camino incierto como tal, sólo hasta que logramos conocer nos damos cuenta de su importancia para esta vida mundana.

 

La Modernidad por ejemplo lucho por la autonomía de la razón, a la par construyo un pensamiento capaz de responder a expectativas teóricas y practicas del viejo Occidente, en especial la exigencia cosmopolita de Kant sobre la ilustración y la pugna total por la libertad, ya que la Alemania de Kant no tenía en sí una identidad política en cuanto a una organización de partidos políticos para hablar propiamente de una democracia.

 

Si bien es cierto la Modernidad es un excelente ejemplo de cómo se ha pensado el presente en aquel tiempo, sino pregúnteselo a la filosofía kantiana con su ya famoso lema; ¡Sapere Aude!, ¡ten el valor de usar la razón!  La tarea de Kant es muy clara con su lema, él hizo un diagnostico de aquel presente me refiero en concreto a su Alemania del año 1784, con esto, ¡Kant si entrego la tarea al maestro!, (a su Alemania). Su filosofar resalta como una apuesta política por la ilustración y lo que él vivió en su natal Konisberg.

 

Hoy en día cuando se ha superado en definitiva la ilustración como un fenómeno de la Modernidad, la tarea sigue vigente en este presente (2009) donde no hay que echar todo al saco roto, no hay que pensarlo de manera arbitraria sino mostrar una vida activa como bien Hannah Arendt lo sugiere ya en su condición humana, considerando el trabajo, la labor y la acción pero principalmente ésta última como una condición ontológica y practica para nuestra vida. Por ello, el filosofar se convierte una tarea diaria al costo de no reprobar, y sea el reflejo de nuestra decisiones con los demás para entrever nuestras preocupaciones que siempre son muy ilimitadas, ahora cuando Nietzsche ha matado a Dios. 

 

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Enrique 04/17/2009 23:52

Muy bien dicho, Heriberto. No te lo había comentado y ahora creo que no puedo pasar sin hacerlo. Quiero tener la oportunidad de acompañarte en esta grande empresa de la filosofía en este presente.