Pobreza y economía: dos discursos actuales de nuestro siglo XXI

Publicado en por Heriliam

México es un país que hace unos siglos se liberó del yugo de la cultura española, la cual heredo el español como una lengua adoptiva, y algunos malos hábitos expuestos por Samuel Ramos en su libro: El perfil del hombre y la cultura en México. Sin embargo, nuestro país siguió con problemas como las revoluciones, presidencialismos, extorción, robos de tierra etc. Hoy en día no es la excepción, ya que siguen existiendo diferentes problemas que desafortunadamente nos toca vivir, tales como la pobreza y la economía.  

La pobreza es un problema social que afecta usualmente a personas indígenas, que viven en zonas montañas alejadas de la ciudad, de la Modernidad y tecnología, pero igual a gente que vive en las grandes ciudades; como México, D.F., por ejemplo, que se puede percibir a metros del centro histórico, casas con techo de lamina, y condiciones vulnerables para vivir, e incluso hasta las mismas personas que tiene su casa de concreto viven sólo para subsistir, comer. Según el INEGI 80 millones de personas viven en pobreza, cuando en total México tiene 106. 7 millones de habitantes, eso significa que más de la mitad de los habitantes viven con muchas carencias. La gente está indignada porque no hay empleo, y si lo hay es mal pagado, los negocios ya no son de ganancias sino de grandes pérdidas, ya hay más tienditas pero más competencia. ¿Qué sucede?


En tanto la economía mundial siempre ha sido amiga de los dólares, del euro y Jonnes, ¿y el peso? Creo que no, ya que no se refleja en la bolsa de los mexicanos ni en los suelos de los trabajadores o empleados. Lo más ridículo es escuchar a gobernantes decir "que hay trabajo" cuando no hay, esto se vuelve un discurso obsoleto y débil porque no coincide lo que dicen los políticos con lo que ocurre en la realidad.  

         El problema de todo es que los discursos políticos de los “grandes gobernantes”; rojos, amarillos, azules, verdes  y combinaciones, carecen de una trascendencia, de una práctica, de una realización en el marco social, debido a que sus palabras no tienen un alcance real, donde la mayoría de nosotros podamos apreciar, entrever, notar, visualizar, vivir.

          La realización de los discursos por acabar con la pobreza y la crisis económica representa objetivos incumplidos, que muchos gobernantes en turno se lavan las manos diciendo, “que habrá inversiones para reactivar la economía”. Mientras tanto, los programas sociales, apoyos y becas que “promueve” el gobierno federal, en realidad sólo contribuyen a disminuir en un 10% o menos a la pobreza. Esto se observa muy bien en los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Puebla etc., puesto que son los estados más pobres de México.

         Acabar con la pobreza no consiste regalar dinero a quienes no lo tienen, eso sería mantenerlos, se trata de impulsar nuevas estrategias económicas en el sector productivo, incorporando a gente a empleos bien pagados, de comercializar productos artesanales que elaboran indígenas, esto, a su vez proyecta la cultura de nuestro país y reactiva la economía de esas comunidades indígenas.

         Finalmente, Michel Foucault dice;

“...tarea que consiste en no tratar –en dejar de tratar- los discursos como conjunto de signos (de elementos significantes que envían a contenidos o representaciones), sino como prácticas que forman sistemáticamente los objetos de que hablan”[1].

 

       Esta cita, sin duda rescata lo que en verdad el discurso representa. A mi parecer, este es uno de tantos problemas que posee la política en México, que su discurso nunca se vuelve una práctica sistemática de aquello que se pronuncia por ejemplo: en campañas electorales, en informes de gobierno etc., sino sólo constituye un conjunto de signos que simplemente significan pero difícilmente trascienden sistemáticamente o discontinuamente en la esfera social, económica, educativa y cultural de nuestro país.

 



[1] Michel Foucault, La arqueología del saber, Editorial siglo XXI, México, 2007, p. 81.

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Enrique 03/08/2009

sí, hay algo de eso... en los manipulados, me parece; ven el discurso muy bonito en su ordenamiento pero no miran la constitución de las cosas ni de sus problemas por vía de las prácticas, y por lo tanto padecen, mientras sueñan con soluciones que más bien son ilusiones.

jose 04/08/2009

Esta publicacion me parece mas apegada a la realidad que las anteriores, te comienzas a preocupar por lo que sucede a tu alrededor, aunque tiene ciertas fallas ortograficas y te falto proponer una solucion al problema que planteas, a mi parecer te falta hacer una critica mas a fondo y a tu criterio proponer soluciones y no solo hacer mencion del problema como tu lo haces. pero felicidades.

Diana Villalobos 06/08/2010


Querido amigo:

Es bueno el discurso, sin embargo, tiene que darse cuenta de que la culpa no sòlo es del gobierno; no vivimos en la època de la colonia, para que el gobierno sea quien dirija y mandè a los
hombres.
Con la obra de 20 tomos de Fancisco Zarco, pudimos haber clavado los simientos de una buena naciòn, pero, ahora solo podemos leer con melancolìa los ideales del gran Zarco.
Al principio estuvimos en las manos de nuestros indìgenas, despuès, en las de los españoles, al terminar la independencia, Mèxico fue de los criollos y ahora es de nosotros, los mestizos. Mestizos,
que no aprecian su cultura y, prefieren mirar hacia los United States.
El mexicano y explicitamente "el chilango", no cumple con la cadena de favores, para edificar a la abatida Tenochtitlan.