La historia de las singularidades: un modo de interrogar a la Historia

Publicado en por Heriliam


En la actualidad la Historia es considerada un pasado vivo que sirve de fundamento para pensar las condiciones de nuestro presente, esta corriente es denominada historicismo ya que se caracteriza principalmente por la noción de causa-efecto, y además se basa en teleologías. Por ejemplo, el yugo de la cultura española en nuestro país tiene como consecuencia después de varios años la independencia de México, que no sólo abrió paso a la soberanía de un pueblo sino trazó el rumbo de un nuevo camino que hasta la fecha sigue atormentado por aquellos que se hacen llamar triunfadores.  

La Historia aquí describe una linealidad infranqueable entre la colonización de los españoles y los indígenas, cuyo resultado fue el surgimiento de la cultura mestiza que combinó dos razas distintas, la indígena y la española. Sin embargo, dicha Historia lineal en términos de causa-efecto nunca hizo el intento por despolvar las singularidades de los hechos y acontecimientos históricos, me refiero, a los hechos ocultos de la propia independencia de México que pocos saben, y de lo que sabemos no es tan claro como parece ser, incluso la SEP en la nueva versión de libros de Historia de sexto grado alteró la imagen de Iker Larrauri, llamada El paso de Bering, donde añadió seis hombres de cacería y un mamut; cuando en realidad sólo son cuatro hombres y no hay mamut.

Este último caso no sólo es polémico para el autor mexicano sino para la cultura e historia de México, donde las nuevas generaciones recopilan a través de estos libros la Historia que ha marcado por unanimidad quienes aparecen y cómo deben aparecer, en este caso la pintura de Larrauri que se exhibe en el Museo Nacional de Antropología e Historia. Esta, es la mirada de una Historia que antepone en su raíz y en su superficie lo más conveniente para relatarnos ese pasado incierto, mutilado.  

En cambio, el a priori histórico de Michel Foucault es un concepto que permite precisar el discurso de la historia por lo que él llama positividad, es decir, “…las formas especificas de una acumulación, no es ciertamente poner al día una interpretación, descubrir un fundamento, liberar actos constituyentes; tampoco es decidir en cuanto a una racionalidad o recorrer una teleología.” Foucault piensa a la historia no al estilo del historicismo sino una historia que resalte las singularidades de los acontecimientos y de los hechos en su completa dispersión.

En otras palabras, entrever la historia como un pasear infinito, descubrir en ese paseo, camino, instante y acontecimiento toda una serie cosas, hechos, murales, objetos ya dados en la historia, que sirvan como evidencia para interrogar a la historia y además logar notar en ese paseo los cosas más pequeñas y simples que posee la historia, porque esas cosas son piezas que necesitan ser tomadas en cuenta por la misma historia.

Debo decir que las evidencias no son rasgos materiales ni tesoros históricos, sino son huellas ejemplares que cotidianamente pasan desapercibidas en la vida por la gran  mayoría de nosotros, sin embargo, están ahí ocultas Walter Benjamín diría que el ángel de la historia es arrastrado por ese huracán llamado progreso por ello, el ángel no puede hacer nada para rescatar eso que hoy está oculto entre los escombros de la Historia. Por ejemplo, los medios de comunicación principalmente TV y periódicos constantemente están entre el crepúsculo de la Verdad y la no Verdad, dicen, cosas a un nivel discursivo donde no se comprometen en absoluto con esa Verdad sino sólo dicen una mínima parte puesto que los medios está subordinada o condenada por otra fuente cercana a ella.

Esta Verdad guarda un parentesco con la historia precisamente porque los actos, hechos, acontecimientos de la Historia constituyen una clave para pensar, hacer y relatar la Historia de los grandes triunfadores. Foucault no piensa en hallar la Verdad, él se consideraba un arqueólogo en el sentido de escavar en la historia para dar cuenta de esas singularidades y peculiaridades que implícitamente están en la historia, esto, mediante el archivo, éste “…es en primer lugar la ley de lo que puede ser dicho, el sistema que rige la aparición de los enunciados como acontecimiento singulares. Pero el archivo, es también lo que hace que todas esas cosas dichas no se amontonen indefinidamente en una múltiple amorfa, ni se inscriba tampoco en una linealidad sin ruptura…”

El archivo ayuda a buscar los enunciados como acontecimientos singulares los cuales cumple un papel fundamental en el ejercicio de la historia. Finalmente, los acontecimientos son momentos que no pueden ser petrificados por el tiempo, debido a que el tiempo no es estático sino pasajero pero para fortuna es posible gravar en aquellos enunciados insertos en el discurso que frecuentemente la economía, medicina, psicología, educación, derecho, filosofía, medios de comunicación, antropología ponen en el telón de manera sistemática pero que el a priori histórico intenta forjar una historia de las singularidades, relaciones y diferencias que no se estanque sólo en hechos y fenómenos lineales sino proyectar en el vacío y exterioridad de esos hechos y fenómenos su dispersión que posibilite una mejor articulación con nuestro presente y su problemas cotidianos, sociales, económicos y políticos.



Michel Foucault, La arqueología del Saber, Editorial siglo XXI, México, 2007, p. 212.

Ibídem, p 219 y 220

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