El canto de las sirenas

Publicado en por Heriliam

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La política antes de la “ideología” moderna

Las sociedades contemporáneas de América Latina al igual las de Occidente funcionan bajo un modelo ideológico, que permite en buena medida que la sociedad se organice políticamente. Esta ideología toma fuerza si bien desde el punto de vista democrático pasando por las monarquías hasta llegar al totalitarismo en su versión nazi; el punto a tratar versa en saber cuál es el papel que disputa la polis (ciudad/pueblo) al estar inserto en un dispositivo de control-poder que es producto de las desigualdades, la pobreza, las injusticias, la violencia, etc.

            No obstante, las ideologías (o formas de gobernar) se remontan en la Antigua Grecia en un primer momento con Pericles, como aquel personaje que creía fielmente en la voluntad del pueblo, evocando la pluralidad de personas y esclavos sin distinción alguna. Pericles, todo un partidario de la democracia ateniense. En ese mismo contexto pero un poco más tarde se encuentra Aristóteles. Su pensamiento político echa mano de la pluralidad como una significación social y abierta a cualquier posibilidad. El motor de esta propuesta es la multiplicidad (no hay excluidos) todos son iguales. La última “palabra” la tienen los ciudadanos que deliberan.

            Por el contrario, Platón (otro griego) habla de política pero en términos elitistas lo cual implica exclusión. Ya que la República esta diseñada sólo para el filósofo-rey, el intelectual; donde el artesano, el guardián, el esclavo no pueden gobernar políticamente la polis. Su papel es otro menos gobernar una ciudad. Siglos más tarde, el éxtasis de la época moderna se aproxima, pero antes Rousseau llama la atención con sus ideas muy políticas cuando crítica el surgimiento de la sociedad civil (los dispositivos de sujeción que Michel Foucault hace hincapié). La defensa de Rousseau está en el derecho natural como un escudo que siempre esta presente en todo ser humano (todavía hombre pero ya muy cerca de sujeto).  

 

El recuento: política y un poco de violencia

El ¡sapere aude! de Kant es el llamado para salir de la andadera, caminar por su propia cuenta, en suma de pensar por si mismo. Con él, se inicia la racionalización de diversas sociedades europeas pero también el giro a un cosmopolismo (un derecho internacional, relaciones internacionales, pactos entre naciones). A partir de la época moderna y tras la llegada de la Revolución Francesa, se empiezan ha gestar una serie de acontecimientos sociales, económicos pero en especial políticos que abrieron otra perspectiva del mundo cuya ola fue la situación errante de los judíos en Europa.  

Tal es el caso de Hannah Arendt, (nacida en Hanover el 14 de octubre de 1906). Arendt, fue testigo de una serie eventos violentos y mecanismos de poder de los nazis. Cabe mencionar que gran parte de su pensamiento político-filosófico refleja las bellas atrocidades vividas Alemania. Los conceptos de política y violencia en Arendt tienen un especial parentesco, ya que la idea de política comprende la posibilidad de legitimar sin duda los derechos de la polis; cuando se deslegitima las prácticas de una sociedad entra en juego la violencia (es una forma de pensarlo). Esta violencia constituye la resistencia de los “dominados” por un dispositivo de poder-saber.

 

 

 

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