Hannah Arendt: el republicanismo clásico y el mundo moderno

Publicado en por Heriliam

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Los intérpretes de Heidegger en muchas veces son injustos por juzgar a la judía Hannah Arendt, que sólo se conoce por haber sido amante del filósofo alemán. Se equivocan. A mí entender, Arendt representa una filósofa que nunca aceptó esta etiqueta, no porque no fuera indiferente sino porque su actividad intelectual estaba más acorde al campo de la teoría política. Sin embargo, Hannah estudio filosofía bajo la tutela de Heidegger y Jaspers, de quienes recibe una cierta influencia tanto del existencialismo como de la metafísica del ser.

            Por ejemplo, Arendt contrapone el término muerte y natalidad donde nace una especie de rechazo en contra de los planteamientos heideggerianos sobre la muerte, en lugar de seguir el camino del ser para la muerte, Hannah Arendt hace eco en que la vida también es un problema existencial que nos remite a todos. La condición humana, una de sus obras más importantes del pensamiento de nuestra judía; explica que la vida activa como el trabajo, labor y acción son elementos que constituyen existencialmente el quehacer de todo hombre en su vida.

            En primer lugar, el trabajo dice Arendt que sirve como vínculo entre lo público y lo privado, en segundo lugar, la acción es la actividad política por excelencia de ahí que la política es la fuente de la libertad. Y finalmente, el animal que labora no se refiere a un hombre que trabaje sino que fábrica; el hombre que fabrica es el dueño y creador de formas de naturaleza. Particularmente, la acción es fundamental en la política, porque es justamente la práctica que cultiva el hombre para hacer presente sus intereses ante la pluralidad de los demás.

Para Hannah Arendt la política sigue siendo un ámbito de los hombre libres. Es decir, que la política es completamente ajena aquellos hombres que están condicionados por algo, como los esclavos, por el contrario, la libertad es la pieza que funda sin lugar a dudas la política para Arendt. Al igual que Jean Paul Sartre la libertad es una condición existencial de estar gratuitamente en el mundo, algo que para nuestra judía es el confort constitutivo de la política. Cabe señalar que, la política es la esfera de la persuasión, no de la fuerza como si podría ser el carácter coercitivo de otras opiniones políticas. 

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