Introducción a la genealogía y el cuerpo

Publicado en por Heriliam

 

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En este trabajo he seguido la estrategia discursiva de una genealogía de la genealogía para ser justos con el propio Foucault, sin dejar de lado la relevancia de otros discursos que coexisten con algunas problemáticas foucaultianas –como el cuerpo sin órganos y el Estado de excepción–. De este modo, me gustaría apropiarme radicalmente de la famosa frase de Foucault: “mis libros son como caja de herramientas”, para entrever en el fondo de su textura, su opacidad y su legado.

            En este trabajo analizaré las aportaciones de Foucault sobre la genealogía, y de qué manera ésta ha sido el eje central de discursos posteriores a Nietzsche, en relación a los trabajos sobre el cuerpo, el castigo, la sexualidad y la biopolítica. La búsqueda de la genealogía me ha llevado a replantear la necesidad de una reflexión sobre el “cuerpo”, que no se reduce sólo a una cuestión puramente descriptiva sino nominalista. Es decir, a la experiencia del cuerpo dentro y fuera de las relaciones de poder. En realidad, estos dos conceptos –la genealogía y el cuerpo– constituyen las ramificaciones principales de un sinfín de matices, que marcan el comienzo de un análisis genealógico sobre la misma genealogía.

            Me parece que el gran merito de esta tesis, radica en mucho en el pensamiento de Nietzsche, quizás la mayor parte de lo que usted verá en las siguientes páginas en realidad –además de ser una contra-historia en tanto revelación de un discurso secreto– sea una extensión discursiva de la obra de Nietzsche. Quiero decir, que Nietzsche ha puesto el dedo sobre la herida. El cerrar esa herida que ha afectado a todo Occidente, implica no hacer caso a lo que el hombre ha tenido que esquivar o afrontar hoy. Me refiero a lo que ha sido excluido, prohibido, censurado y aborrecido por varios siglos a lo largo de la historia.    

            En este tenor, la historia “(…) como los rituales, como las consagraciones, como los funerales, como las ceremonias, como las narraciones legendarias, es un operador, un intensificador del poder.” Bien Nietzsche se había dado cuenta de la fuerza que posee la historia, de tal manera que la historia la escriben los vencedores o mejor dicho los que tienen el poder. Foucault hace suyo esto, de modo que las primeras cuestiones sobre el poder surgen a través de la empresa genealógica. A partir de la genealogía nietzscheana, Foucault comienza a explotar diversas formas de análisis, sin abandonar el proyecto de la arqueología; abrir nuevos modos o campos de análisis lleva a Foucault interrogar esa historia oficial, esa verdad oculta entre nosotros.

            La empresa genealógica más que descubrir una verdad, consiste en decir-verdad oculta en la misma historia, como una sombra. La inquietud de este discurso secreto es salir precisamente de la sombra; o en todo caso “será el discurso de los que no poseen la gloria o –habiéndola perdido– se encuentran ahora en la oscuridad y en el silencio.” Lo que el lector observará en el primer capítulo, es la huella nietzscheana en Foucault y los conceptos básicos que Nietzsche usa indistintamente en su obra La genealogía de la moral; Herkunft y Entstehung no representa el origen prometido sino el móvil de los acontecimientos contingentes, de la procedencia y emergencia de los acontecimientos más singulares de la historia, los no conocidos.

            El vínculo entre Nietzsche y Foucault se ha complementado en esta visión por salvar lo histórico, de preocuparse por las posibilidades que emergen o proceden como prácticas discursivas, y que hoy en día forman parte de una verdad muy clava en nuestra cultura. Para Foucault la relación entre la genealogía y la historia, es lo que viene a revolucionar ese giro a lo histórico, a los acontecimientos, a los discursos, a los saberes, a las glorias y por supuesto a la misma verdad. Por ello, “el genealogista necesita la historia para conjurar la quimera del origen un poco como el buen filósofo tiene la necesidad del médico para conjurar la sombra del alma.” Hay que recordar ante todo, que Foucault a pesar de tener algunas influencias de la Teoría Crítica –no reconocidas por él–, no intenta desenmascarar el poder y menos la historia de los vencedores

           Su objetivo está más arraigado a lo que Nietzsche solía hacer: una filosofía a martillazos, es decir, una crítica. Para Nietzsche la crítica del valor de los valores, es un modo de oponerse a la historia oficial, platónica en muchos sentidos. En cambio, para Foucault los modos de resistencia a esa historia, se desplazan a través de lo paródico, disociativo y sacrificial; cuyo propósito radica en cambiar en la medida de lo posible las instancias o formas históricas en las que opera esa historia que casi todos conocemos de buena a primeras. En suma, lo que se busca es una historia que se constituya a partir de las discontinuidades, una historia destructora de la realidad, de la identidad y de la verdad.

         El rechazo de la historia oficial se ajusta perfectamente en esta disolución entre lo paródico, disociativo y sacrificial, que más que reinventar un origen, se instala en proyectar las sombras, la oscuridad y las penurias de los vencidos. Justamente es lo que se quiere en este discurso secreto, en esta contra-historia. Donde la mirada genealógica hace su aparición, como exploración sistemática de los hechos históricos, bajo el cual los individuos se han forjado desde distintas perspectivas, de manera que ha marcado el nuevo rumbo en el análisis de las relaciones de poder-saber; ya que “(…) restablece los diversos sistemas de sumisión: no tanto el poder anticipador de un sentido (…).”  

        Lo novedoso de la genealogía foucaultiana es para muchos la cuestión del poder, aunque el propio Foucault reconozca posteriormente que no era su propósito principal el poder, lo cierto es que presenta a la historia como el escenario de las batallas –no el escenario de los héroes–, donde emergen o proceden las relaciones de poder-saber en un abrir y cerrar de ojos. Es decir, es el lugar de disputa entre la gloria y la derrota, es el sitio para escribir la historia. Entonces, la historia es un intensificador del poder pero éste último no se queda ahí, se expande. Ya que “el poder está en todas partes; no es que lo englobe todo, sino que viene de todas partes (…). Hay que ser nominalista, sin duda: el poder no es una institución, y no es una estructura, no es cierta potencia de la que algunos estarían dotados: es el nombre que se presta a una situación estratégica compleja en una sociedad dada.”

Michel Foucault, Genealogía del racismo, Argentina, Editorial Altamira, 1992, p 60

Véase Michel Foucault, “¿Qué es la ilustración?” en  Sobre la Ilustración, Madrid, Editorial Tecnos. 2007. pp. 91-92.

Ibídem, p 63.

Michel Foucault, “Nietzsche, la genealogía, la historia” en La microfísica del poder. Madrid: Ediciones la Piqueta. 1992. p. 12

Sin embargo, lo hace de acuerdo a una la investigación histórica y empírica, que le permite entrever diversos discursos sociales, políticos, culturales, etc.

Michel Foucault, “Nietzsche, la genealogía, la historia” en La microfísica del poder. Madrid,  la Piqueta. 1992. p. 16

Véase Michel Foucault, “El sujeto y el poder”, en Michel Foucault: más allá del estructuralismo y la hermenéutica de Hubert L. Dreyfus y Paul Rabinow, UNAM, México, 1988, p. 227

Michel Foucault, Historia de la sexualidad. Tomo I. La voluntad de saber. México, Editorial Siglo XXI. 2007, p113

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