Reforma educativa: ¿castigar o educar?

Publicado en por Heriliam

maestro

 

 

Los plantones y marchas de la CNTE en México, D.F., y otras movilizaciones al interior de la República mexicana, ha sido una denuncia en contra la ley del servicio profesional docente, aprobado tanto por la cámara de Diputados como de Senadores y emitida por el poder ejecutivo. Es el problema que ha generado desconcierto no sólo al Magisterio en general sino a millones de niños y jóvenes que han perdido, las pocas clases entre días festivos y días de quincena. La reforma educativa, en realidad es una reforma laboral para los docentes; el concepto es equivoco, porque no hace referencia explícitamente a las prácticas, programas, estrategias, modelos o enfoques educativos u organización de la educación, se empeña más en restringir los derechos laborales y pondera su trabaja a partir de la evaluación. Este problema es profundamente complejo, por ello, quisiera tratar de dividirlos en tres bloques:

 

1.- Los sindicatos y la conquista.

El surgimiento de los sindicatos en México fue a partir de los años posrevolucionarios entre 1930 y 1940. A falta de una representación legal y digna, un grupo de personas se dedicaron a velar por los intereses de los trabajadores de cualquier rubro. En educación pronto se constituyó el gremio, al menos en Veracruz los maestros prefirieron “ante los bajos sueldos y la inestabilidad laboral, dedicarse a la actividad política en los ámbitos municipal y estatal, así como en las nacientes organizaciones sindicales (…)”[1] Por ejemplo, 1946 en la zona de Orizaba ya existía la sección 56 del SNTE, la CROM y la CNT.

            El origen de los sindicatos no era tanto para defender los derechos y privilegios de los trabajadores, quizás ese fue el motivo inicial de la conquista, lo que destacó a los gremios fue su asociación a la clase política, al PRI. Los mismos maestros que formaron y desarrollaron los Sindicatos condujeron el camino de sus agremiados hacia la política, en todo momento existió una dialéctica del amo y el esclavo, apoyar para recibir y al revés, recibiste apóyame. El gran negocio del magisterio-sindicatos siempre ha sido la venta de plazas o herencia directa a sus hijos.

           El apoyar-recibir generó una inmensa cantidad de privilegios para aquellos no les constó ni un pesos pero venden su lugar. La venta de plazas fue el cheque en blanco de las negociaciones políticas con los Sindicatos y el PRI. Otra práctica regular en el interior de los sindicatos es la herencia de las plazas; esto sigue dando de qué hablar, ya que esta práctica discrimina no sólo aquellos que sus padres no fueron docentes, sino a niños-jóvenes de escasos recursos que aspiran a ser docente. La política paternalista y protectora parece estar al borde de la muerte.

           No cabe duda, que en los sindicatos de educación también hay corrupción. Lo verdaderamente trágico es que, el PRI creó, apoyó y desarrolló a los sindicatos de los maestros. La reforma educativa le otorga más peso al Estado que a los sindicatos, con esto busca “eliminar” la proliferación de prácticas ilícitas al interior de los sindicatos de los trabajadores de la educación.

 

2.- ¿Evaluar o castigar?

La reforma educativa de Peña Nieto, es punitiva. El pretexto es la evaluación como el eje central del cambio y progresos en la educación mexicana. La evaluación como un proceso gradual y previamente consensado no debería ser reduccionista, al contrario, incluyente y regenerativo, es decir, considerar varios mecanismos no sólo a nivel de conocimientos, también retomar la actualización, la certificación e implementación de proyectos educativos, culturales y recreativos. La evaluación tampoco debería poner en riesgo la integridad laboral de sus trabajadores, mejor en recomendar un seguimiento más flexible pero sin dar lugar a favoritismos.

            Es cierto, los maestros no están en contra de la evaluación sino de la forma en cómo se quiere evaluar; lo que no concibo, son las afirmaciones sin fundamento donde legítimamente aseguran que la educación se privatizara, para que sucediera esto, tendría que modificar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 3ro., “la educación deberá ser laica, gratuita y obligatoria”. En cambio, con PEMEX sí se pretender reformar la Constitución para modificar el estatuto jurídico, negociación y por ende, privatizar el petróleo. La evaluación del docente no debe ser castigadora; por ejemplo, sucede frecuentemente cuando un joven o niño reprueba alguna materia, ¿se debe de castigar, reprimir, reprender para que aprenda? o ¿en última instancia, sacar de la escuela? Necesitamos ser coherente, si los maestros no actúan así con sus alumnos menos las autoridades deberían actuar con los docentes.

 

3.- Educación de calidad

La educación de calidad no depende sí la institución que ofrece el servicio es pública o privada, muchos han cometido el error de creer que las Escuelas privadas son mejor que las públicas, pero tampoco se puede dudar que las Escuelas privadas no tengan calidad educativa. Nos encontramos ante un reto del siglo XXI, se llama educación. Muchos países como Nueva Zelanda, Japón y China de acuerdo a la OCDE, invierten gran parte del producto interno bruto en la educación. México invierte más en educación y también en seguridad, me parece que no debemos de caer en la falacia de que porque se invierta más en educación seremos mejor país. Hay muchos factores que intervienen, como el empleo, la cultura, las oportunidades, etc.

            En lo particular, existe un factor que incide en nuestra cultura y desde luego en la educación, es la lectura. México es un país de pocos lectores, no es lo mismo leer el periódico que leer a Carlos Fuentes. Tampoco es lo mismo leer la Tv-notas que leer a García Márquez. No deseo comparar. Existe mayor profundidad, experiencia, reflexión y aprendizaje en estos autores que en todo lo cotidiano. Los docentes debemos ser los primeros en leer, en escribir y repensar lo que los libros nos dicen. Lo más injusto es que exijamos a nuestros alumnos que lean cuando no lo hacemos. Leer me refiero no sólo a lo relacionado con mi carrera sino todo, literatura, música, poesía, filosofía, arte, comunicación, cine, etc.

            El docente debe ser un agente de cambio principalmente en las aulas, allí se debe de enseñar, formar, fortalecer y prepararlo de cualquier peligro a los alumnos.



[1] Carmen Blázquez, Yovana Celaya y José Manuel Velasco Toro, Veracruz, FCE-COMEX, México, 2012, pp. 291-292.  

 

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Comentar este post