Walter Benjamín: sobre el concepto de historia

Publicado en por Heriliam

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a)       ¿Por qué el ángel de la historia mira hacia atrás  y no hacia adelante?

El ángel de la historia representa para Walter Benjamín no sólo una analogía con el cuadro de Paul Klee sino también constituye un paradigma necesario para repensar el sentido de la historia desde una perspectiva del tiempo homogéneo y vacío, la cual ha permanecido de la mano del materialismo histórico. Sin embargo, el propósito de Walter es mostrar una serie de implicaciones de las cuales es muy difícil de notar a simple vista en la historia, o mejor aun es lo que ya esta dado en el presente o sigue dándose.

 

Con esto, el ángel bejaminiano juega un papel muy importante en el modo de ver de  la historia así como hacer una crítica severa a la concepción progresista, esto se nota así:    

 

 (…) El ángel de la historia debe tener ese aspecto. Su rostro  está vuelto hacia el pasado. En lo que nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única, que arroja a sus pies ruina sobre ruina, amontonándolas sin cesar. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destruido. Pero un huracán sopla desde el paraíso y se arremolina en las alas, y es tan fuerte que el ángel ya no puede plegarlas. Este huracán lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas,  mientras el cúmulo de ruinas crece ante él hasta el cielo. Este huracán es lo que nosotros llamamos progreso.[1]   

 

De este modo, el ángel de la historia no mira hacia adelante debido a la insistencia de ver o de observar una serie de acontecimientos que fueron azotados en el pasado, y están atrapados por las pruebas concretas y evidencias de los historiadores. Así pues, el ángel es arrastrado por eso llamado progreso hacia el futuro, y por tal motivo no puede regresar a ser parte de ese pasado o bien a construir lo que se echo abajo, simplemente porque esta a favor de una sociedad cosmopolita sometida por los triunfadores y ganadores de la historia.

 

Por eso, el ángel de la historia es una figura que más allá de representar el paradigma de la historia benjaminiana es quizás una imagen que sirve para repensar el presente, un presente que es incesante por los giros de la modernidad y sobre todo de la posmodernidad, pues su principal inquietud de este último fue sentenciar a la historia, esto es, el fin de la historia[2] entendiendo esta como una metarrelato lleno de interpretaciones y nihilismos.

 

 De cualquier modo, el cuadro de Klee ayuda a examinar una historia muy diferente a las demás, es no significa que su interpretación crítica no sea valida sino más bien se trata de un pensamiento judeo-marxista, tan diferente que el tiempo juega una papel importante en este acontecer de la historia, donde el presente no sólo forma parte de un pasado sino también de una memoria de si mismo, cuyo valor es un autoconocimiento de tipo histórico de aquellos hechos o acontecimientos vivos en los diferentes momentos de la historia.

 

b)       La historia vista a “contrapelo” como una condición política

El sentido de la historia universal se allá precisamente en las evidencias y hechos que ha legitimado el conocimiento de una sociedad, esto se debe en gran parte a la relación del pasado con el presente en términos de causa-efecto. Aparentemente, esto ha sido el rumbo que quizás desde la creación en el génesis I, el sentido de la historia propuesto por Dios tenga una universalidad del mundo en tanto seres humanos. Por su parte, la modernidad adquirió ese tono en tanto historia de lo concreto o real dado por el historicismo.

 

 A diferencia de esto, la historia que piensa Walter Benjamín radica primordialmente en rescatar un pasado atrapado por injusticias sociales, políticas etc. Por eso, trata de repensar las posibilidades de una historia crítica, y sacar de la historia universal lo que no han dicho los historiadores de los vencidos. Vencidos que forman parte de los oprimidos y más aun del poder de unos cuantos, esto ha hecho creer en el progreso pero un progreso inservible e insuficiente para las necesidades de un presente. Como el tiempo de ahora.  

 

Por tal cosa, Benjamín esta pensado en observar a la historia a “contrapelo” no sólo de un modo crítico sino considerando la trascendencia de un acontecer que este más allá de lo crítico, esto es, la determinación de un autoconocimiento del sujeto frente a la historia pero tomando como punto de partida ese acontecer como aquella acción concreta. Veamos esto:

 

(…) si la historia no se reduce a la historia del grupo de los vencedores, y si el pasado no es sólo la reinvención de la tradición, y de los hechos orquestada por estos dominadores que han ganado, entonces la tarea del historiador critico consiste también en reivindicar y rescatar a todos esos pasados vecinos que, a pesar de haber sido derrotados, continúan vivos y actuales, determinando una parte muy importante de la historia.[3] 

 

            Así, para Benjamín ver la historia a “contrapelo” es recatar aquello que quizás esta oculto entre los escombros de la catástrofe, donde existe una gota de esperanza en encontrar a alguien con vida y poder ayudarlo, para ir de un pasado vivo a un presente concreto que no esta muerto a pesar del fuerte huracán. Sin embargo, ese presente concreto es también parte de un pasado que reclama ser visto o por lo menos de hacer justicia.

 

            Con esto, la concepción Benjaminiana de observar la historia a “contrapelo”  juega en el fondo con un supuesto político, este consiste en repensar y reivindicar el presente pero considerando como punto de referencia el pasado, no un pasado material sino en todo caso un pasado vivo (inmaterial), que tenga persistencia no sólo de forma crítica sino también en un acontecer, acontecer que forma parte de mis acciones frente al mundo y esto se pueda entender como una condición política para entender la reciprocidad entre los hombres.

 

De esto, Benjamín no sólo cree en el mesianismo como una fuerza de la cual venga su Dios para hablar del máximum de la historia, sino también esta disertando el ahora de modo concreto pero sobre todo se trata de una condición política.

 

c)       La acción como el camino de una filosofía política

Walter Benjamín no sólo ha pensado la historia de una forma mesiánica y utópica desde su perspectiva marxista y judía, sino igual lleva de la mano los elementos para hablar de una visión política del mundo pero sobre todo de su contexto. En este caso Paris representa para Benjamín el giro total y la llegada de la modernidad a Francia, sin embargo, para Benjamín esto marca una condición política para mirar el acontecer de la historia y de sus cambios en la vida del hombre.  

 

Esta condición política no sólo radica en una crítica a los hechos y acontecimientos que suceden en el vivir o en lo diario, también esta orientado a un camino que quizás no sea muy claro pero Benjamín camina al mismo tiempo en dos brechas diferentes pero ligadas con su pensamiento, esto es, la historia como alcance de una realidad crítica, y la política como un suspiro de esa realidad, realidad que es concreta y tiene efecto en el materialismo histórico como una concepción fáctica del acontecer o propiamente de los hechos.   

 

Este suspiro se refleja en el acontecer de la acción[4] frente a la realidad, realidad que se articula de acontecimiento o sucesos históricos que dan marcha a un conocimiento, un conocimiento que debe ser “examinado” no con pruebas y evidencias de algún hecho sino en todo caso políticamente, tal vez se trate de repensar la posibilidad de una teoría política en Benjamín, pero de pronto esta intuición se presenta así;  

 

(…) El habitante de la ciudad, cuya superioridad política sobre el campo se expresa de múltiples maneras en el transcurso del siglo, intenta traer el campo a la ciudad. La ciudad se extiende en los panoramas hasta ser paisaje, como de un modo más sutil hará luego para el flaneur.[5]

 



[1] Walter Benjamín, Tesis sobre la historia y otros fragmentos, Traducción de Bolívar Echeverría, Editorial Contrahistorias, Tesis  IX, p. 24.

[2] Véase Javier Sádaba, “¿El fin de la historia? La crítica de la posmodernidad al concepto de historia como metarelato” en  Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, Editorial Trotta, Madrid, 1993.  

 

[3] Carlos Antonio Aguilar Rojas, “La historia vista a contrapelo” en La mirada del  ángel en torno a las tesis sobre la historia de Walter Benjamín. Bolívar Echevarría (compilador) Editorial Era, UNAM, p. 134.

 

[4] La acción podría articularse en términos marxistas en tanto transformación de las cosas a partir de lo concreto, no como algo materia ni estructural sino como un acontecer que esta en una realidad en movimiento con lo subjetivo.

[5] Walter Benjamín, “París, capital del siglo XIX” en  Libro de los pasajes, Editorial Akse, Madrid 2005, p. 40.   

 

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visit 08/25/2014 13:53

The history in terms of the concepts of Walter Benjamin is interesting to know about. There are many facts that he points out about the existence of many events from the history. All the important fields associated with the history are well explained by him.