La crítica de la cultura

Publicado en por Heriliam

 

 

Richard Rorty ve en la filosofía su agotamiento como una ciencia motivada en buscar una Verdad, que se ha legitimado desde Platón hasta los positivistas, el problema radica en que la filosofía posmoderna ya no puede abogar por esa idea de la Modernidad, sino lo único que resta según Rorty es entrar en juego con el pragmatismo, que ”niega la posibilidad de ir más allá de la idea de Sellars de (ver cómo las cosas se relacionan entre sí), cosa que, para el intelectual libresco de nuestros días, significa ver en qué medida todos los distintos vocabularios de cualquier época y culturas se relacionan entre sí.”

No obstante, la Filosofía se ha encarnado en una línea objetiva del conocimiento (realistas), Kant es un ejemplo, él construye su realidad a partir de sus categorías dadas en el sujeto de manera a priori. Por el contrario, la idea de Rorty es pasar a una filosofía con “f” minúscula, implica abandonar la búsqueda de Verdades absolutas pero por otro lado, esta filosofía nos sitúa en lo que nos acontece porque nos liga con el mundo, de acuerdo a su desarrollo, expansión y producción.

Con esto, Rorty abre el horizonte de una nueva cultura sin Filosofía o también llamada una cultura post-filosófica, es decir, una cultura donde ya no hay Verdades de tipo hegeliana, cartesiana, kantiana, etc., sino de verdades que se van construyendo en gran medida por las interrogantes y problemáticas del mundo. Ojo, las verdades no son relativas para Rorty, puesto que su propuesta desemboca en el carácter público, es decir, que el ciudadano no sólo tiene presencia política como un factor de la democracia, sino como un sujeto que deroga públicamente su rechazo o inconformidad ante los sucesos o acontecimientos que públicamente nos afectan, como por ejemplo, la crisis económica, el desempleo y la inseguridad, etc. 

           Ahora, Rorty traza el camino de una cultura post-filosófica que se encuentra en la siguiente cita:

 

En una cultura post-filosófica, sería alguna otra esperanza la que nos hiciese elegir nuestras lecturas en las bibliotecas y añadir nuevos volúmenes a nuestras elecciones. Sería probablemente la esperanza de legar a nuestros descendientes un modo de descubrir los modos de descripción que han salido a nuestro paso, una descripción de las descripciones que la raza ha ideado ahora.

 

Es importante señalar que hablar propiamente de una cultura post-filosófica no implica acabar radicalmente con una cultura ya dada, sino dar paso a otra, así se piensa a la Posmodernidad, la cual nos sitúa en las vivencias, en el dialogo y en la pluralidad. Por eso, Rorty con esta pretensión busca despojarnos del trabajo extraño de la Filosofía y de los filósofos de Occidente. Al ingresar en esta cultura post-filosófica, la filosofía no puede aspirar a más, así de fácil, precisamente porque no debe de inclinarse a descubrir los mundos sino de construirlos, como bien dice Goodman.  
 

         Por ello, la filosofía según Rorty:   

 

Consiste en un estudio comparativo de las ventajas y de los inconvenientes de las distintas formas de hablar inventadas por nuestra raza. Dicho en pocas palabras: la filosofía se asemeja bastante a lo que a veces llamamos (critica de la cultura).

Ahora bien, la filosofía como “crítica de la cultura” pone de manifiesto la crisis de la Filosofía como ciencia, que desde Aristóteles hasta Descartes, Kant y Hegel se ha concebido como práctica incuestionable. De modo que, el crítico de la cultura según Rorty es aquel que comenta y discute de forma libre cualquier hecho, acontecimiento o problema que afecte su esfera social, política, económica y cultural. Por tanto, la cultura nombrada post-filosófica estaría sumergida bajo los supuestos del pragmatismo, ya que esto nos posicionaría en una práctica social encaminada a la solidaridad humana. 

        Finalmente, agrego una reflexión de Jacques Derrida que sin duda se ubica dentro del pensamiento posmoderno, aunque no tan estrecho con la filosofía de Rorty:   

Aprender a vivir aprendiendo no ya a darle conversación al fantasma sino a conversar con él, con ella, a darle o devolverle la palabra, aunque sea en sí, en el otro, al otro en sí. Los espectros siempre están ahí, aunque no existan, aunque ya no estén, aunque todavía no estén. Nos hacen repensar el “ahí” desde el momento en que abrimos la boca…

 


 

 

 

 



Richard Rorty, Consecuencias del pragmatismo, Editorial Tecnos, Madrid, 1996, p. 51.

Ibídem, p. 53.

Cfr. Richard Rorty, Consecuencias del pragmatismo, Editorial Tecnos, Madrid, 1996, p. 54. 
 Jacques Derrida, Espectros de Marx, Trota, Madrid, 1996, p. 31. 

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