Ser justo con Foucault

Publicado en por Heriliam

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Un argumento serio para leer a Foucault

Introducción a la problema del cuerpo y el discurso

 

El presente trabajo no intenta ser original en la problemática del cuerpo y el discurso sino más bien se propone ser creativo poniendo en su lugar a Foucault como un filósofo que ha revelado un nuevo modo de entender nuestra libertad y lo que gira alrededor de ella. Su cartografía está orientada a entrever las subjetividades[1] no-pensadas en el logos del pensamiento Occidental, y buscar al mismo tiempo abrir el espectro de una reflexión que se justifica a través de las relaciones de poder.

            El darle el lugar que le corresponde a Foucault en este trabajo es ser justo con él, ello, implica sin más ubicar su pensamiento en una época fundamental no sólo vital para su crítica al estructuralista y existencialista, sino además atrapar su “ethos” como una actitud ante los encanto por su vida y su capacidad de diluirla en problemas cuyo valor radica en nuestra privacidad y en nuestra identidad hoy como sujetos históricos: “No me pregunten quién soy, ni me pidan que permanezca invariable: es una moral de estado civil la que rige nuestra documentación. Que nos dejen en paz cuando se trata de escribir.”[2]

           Que esto nos conduzca por un laberinto en el que podamos perdernos para ver lo que Foucault ha dejado en ese encierro. No es un pasaje sin salida sino más bien es la búsqueda de una salida alterna a la que ya existe; es, encontrar las características de un discurso que se ha fragmentado en el proceder de la historia, es quebrar sin duda con una ideología, es echar abajo los supuestos de una verdad insertos en una tradición, es en todo caso, reformar los discurso y prácticas que aceptamos como legítimos para vivir en una morada, es tomar resistencia de los dispositivos de poder-saber que nos vuelven incapaces de pensar nuestra presente, lo que nos acontece. De saber en realidad quiénes somos (ontología histórica de nosotros mismos).

 

El cuerpo

Trataré la noción de cuerpo al menos desde dos vías posibles para el pensamiento de Michel Foucault; La Arqueología, es la primera de estas, ella constituye un Método para situar a los distintos discursos, saberes, prácticas, enunciados, documentos que han sido objeto para contribuir a una historia en clave continua y perfecta. Aunque el propio Foucault negará a la Arqueología como un Método, me parece caer en un error sería pensar al cuerpo de manera fragmentada y descontextualizada si no se toma en cuenta este panorama de la Arqueología del cuerpo. Las obras que conservan esta perspectiva arqueológica son La Historia de la Locura, El Nacimiento de la clínica y Las palabras y las cosas. En especial haré hincapié en el cuerpo del loco, del enfermo y del sujeto moderno en tanto que habla, trabaja y se reproduce. La Genealogía, es la otra vía que me propongo a indagar como Método para poder resaltar la procedencia (Herkunft) y emergencia (Entstehung) del cuerpo y su acercamiento en las relaciones de poder; en esta etapa o vía está muy cerca de Nietzsche en cuento al modo de repensar la historia y las acepciones de la genealogía y su analogía con el cuerpo. Las obras que son el punto de partida de este trabajo son la Microfísica del poder y Vigilar y Castigar como parte vía Genealógica; en estas obras señalaré sólo el cuerpo del castigo y cómo participa el cuerpo como procedencia a través de la constitución de la historia. Finalmente, la idea o problemática que plantea es saber de qué manera el cuerpo es afectado en las relaciones de poder.

 

El discurso

Aquí no trataré al discurso sólo como significación de enunciado o sonoridad del propio lenguaje, sino como prácticas discursivas que se define por los objetos, acontecimientos y en especial por los saberes que produce. Para Foucault, el discurso es una práctica que no se reduce a un enunciado en común si bien toca una parte se desliza más bien por una experiencia de un sujeto. Me propongo en este trabajo a tratar al discurso desde la vía Arqueológica con reserva de tener algunos acercamientos con la Genealogía.

      Pero siempre y cuando ubicando su pensamiento de tal modo que no se mal interprete bajo otro sentido radicalmente distinto al que deseo. De la Genealogía, tomo en especial algunos elementos que permiten interrogar la formación de cierto discurso en un plano existente; como trastocamiento, discontinuidad, especificidad y exterioridad. Con esto, intento complementar lo que subyace en la Arqueología para formular una política del discurso, es decir, un modo de interrogar los diversos discursos para determinar de qué manera generan poder sobre los sujetos. En efecto, el poder genera un discurso (de la locura, del enfermo, de la sexualidad, etc.,). Justamente este es la problemática que deseo cuestionar y profundizar. Haré mi mejor esfuerzo por tomar de manera asimétrica en su obras una porción de alguna subjetividad que posibiliten un discurso; en concreto el discurso del loco, del criminal y el homosexual.  

 


[1] La subjetividad para Foucault no es la connotación que se emplea dentro del corazón de la filosofía moderna, como sujeto de conocimiento. Es en realidad, un término que refiere a una práctica común entre los individuos, Foucault hace hincapié en que las subjetividades son tales como la locura, el criminal, el homosexual, etc.

[2] Michel Foucault, La Arqueología del Saber, Editorial Siglo XXI. México, 2007.

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